Publicidad:
Terra
La Coctelera

Jorge Daniel Pedraza (Coco)

Artículos suscriptos en los últimos años (Ver "Archivos")

2 Enero 2011

Violencia política en Argentina

 Jorge Daniel Pedraza *   (Colaboración para la revista "La Polifónica" del CEIPAL) 

Un consenso ampliamente mayoritario aprueba la política de estado nacional de no reprimir conflictos políticos, sociales, gremiales, económicos y/o ambientales con la utilización de armas letales. Golpean todavía nuestra memoria los hechos desgraciados del 2001 en Plaza de Mayo y en Rosario, Kosteki y Santillán, los asesinatos del puente de Corrientes ... y tantos más.

 En su lugar se privilegia la negociación, el diálogo, aún sabiendo que la utilización de la protesta que trasciende el límite legal (corte prolongado de rutas troncales) amerita la intervención de la Justicia como última ratio. El verdadero estadista es el que sabe anticiparse al conflicto, encontrando la solución si fuera posible, como mejor forma de defensa del prestigio del sistema democrático, que no tiene por qué asimilárselo al "desorden". 

También es cierto que algunos "instigadores" ultras que, travestidos como de izquierda o derecha -según convenga-, "adalides" de la lucha contra la pobreza estructural y/o brazo izquierdo de las patronales agropecuarias destituyentes -lo mismo da-,  no desaprovechan ocasión para desestabilizar o ganar espacios propios de manera extorsiva. Así también pagarán el costo político al momento de dirimirse con el voto quien debe representar la soberanía popular. 

Pero con el objetivo explícito o implícito de esmerilar a las sistemáticamente postergadas generaciones de los sesenta y de los setenta hoy se mezclan en la agenda mediática, como cambalache discepoliano, quienes encuentran relación entre un supuesto afán cuasi demoníaco de "crispar" o irritar o "violentar" el ánimo de los argentinos, con el pasado de violencia política estatal o revolucionaria de nuestra historia. 

Se mezcla todo. Se acusa de un pasado violento, de resentimiento, de odio, de venganza. De encarar la memoria histórica con una visión "sesgada", parcial, como con un ojo tapado, con una supuesta obstinación, porfía, testarudez o contumacia de "sólo mirar al pasado". Y que esta "crispación" actual es producto de las "conductas violentas" de entonces. La reinstalación permanente de los "dos demonios". 

Y si no vayamos a las principales culturas políticas que signaron la "argentinidad" del siglo pasado y la décima parte que transitamos del presente. ¿ Puede hablarse con seriedad de violencia política en Argentina cuando los dos principales partidos no quieren autocriticarse de sus propios "karmas" ? 

El Radicalismo de los cientos de  asesinados en la Patagonia en 1921, la Semana Trágica en 1919 y de los hacheros de La Forestal y el Justicialismo de los cientos de asesinados por la Triple A creada por el presidente electo, General Perón, durante el Congreso Nacional del PJ del 1º de octubre de 1973. Con el agravante, en el último caso, de estar bloqueándose las causas que investigan dichos crímenes, como si el terrorismo de estado no pudiese ejecutarse en democracia. 

Pues bien ... ¿ Quién puede arrojar la primera piedra ?  ¿ Cuándo nos haremos cargo como sociedad que todos los conflictos en nuestra historia quisieron ser resueltos a sangre y fuego ? 

Sin ahorrar sangre de gauchos (unitarios y federales) en el siglo 19, con el genocidio de pueblos originarios en la campaña de Roca, con la Revolución del Parque y sus cientos de muertos, acto fundante de la UCR de Alem e Irigoyen, que utilizaría varias veces la estrategia de insurrección armada, con las masacres de peones anarquistas durante el Yrigoyenismo, con cientos de muertos por los bombardeos a cielo abierto de la Armada en Plaza de Mayo en 1955, por los fusilamientos de José León Suarez y la Penitenciaría de Avda. Las Heras en 1956, con el Plan Conintes y la "democracia proscriptiva" de 1958 a 1966, con las acciones de la insurgencia guerrillera alentada por el General Perón, un sector de la Iglesia y el contexto internacional,  con la Masacre de Trelew en 1972, con los crímenes de la Triple A de 1973 a 1975, con la cacería y asesinatos masivos de las Fuerzas Armadas desde octubre de 1975 hasta 1983 ... 

¿ Por qué se pretende seguir denostando a la generación del setenta por haber luchado contra los dictadores ejerciendo el ahora constitucional "derecho de resistencia" (Art. 36, C.N. 1994) ? Si esta generación no supo lo que era la democracia hasta su última restauración ... 

La experiencia de 1973, la "primavera camporista", no duró más que un suspiro de 45 días. De entrada Perón, sin transición y sin  anestesia, definió como el nuevo enemigo de la Nación a la "Juventud Maravillosa" que había exaltado e incitado hasta pocos días antes, agrediéndola con fiebre homicida, produciendo un giro de 180 grados en Ezeiza y agudizando inútilmente las contradicciones al punto de crear el "Somatén" criollo apenas destituye al flamante Presidente. 

Esta responsabilidad del General Perón, por más dolorosa que resulte, debe ser asumida por la cultura democrática, al igual que los errores estratégicos de la conducción guerrillera, que seguía copando cuarteles o matando al Secretario General de la CGT en pleno lanzamiento del Pacto Social. Ambas, objetivamente, fueron funcionales a la tragedia que comenzaba a desatarse. 

¿ De qué estado de derecho hablamos entonces entre 1973 y 1976 ? La magnitud y alcance de la matanza de disidentes políticos en la década 1973-1983 debe medirse a partir de estas conductas y/o errores estratégicos, sin que ello signifique justificar en modo alguno la responsabilidad penal imprescriptible de los diseñadores y ejecutores del Plan Criminal de Terrorismo de Estado. 

Sin la participación de la conducción del Justicialismo en la generación de los primeros escuadrones de la muerte y las mesiánicas y soberbias decisiones de la cúpula guerrillera, que llevó al aislamiento suicida, el costo represivo no hubiera tenido la magnitud que alcanzó ni la derrota del campo nacional y popular hubiera sido tan estratégica y contundente, al punto de retrotraer a la Argentina a un escenario incluso previo a la distribución de la riqueza alcanzada en la década peronista o durante el siguiente periodo del "desarrollismo". 

Corresponde entonces desarrollar el pensamiento crítico en la reconstrucción de la memoria histórica, sin ataduras partidarias, como requisito indispensable del fortalecimiento de las instituciones y la construcción de una Argentina más justa y solidaria. 

Santa Fe, 17 de octubre de 2010.

 * Abogado querellante en causas de lesa humanidad

 

 

 

servido por Jorge Daniel sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Jorge Daniel

Jorge Daniel Pedraza (Coco)

Santa Fe, Argentina
ver perfil »
contacto »
Jorge Daniel Pedraza (Coco), nacido en la ciudad de Santa Fe el 28.04.54, casado, abogado, T.E. (0342) 155.013524, con estudio jurídico en Avda. General López 2889, Santa Fe. E-mail: jpedraza@cpn.org.ar Blog personal: www.lacoctelera.com/jorgedanielpedraza

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera